Whipshading, línea fina y blackwork en Bogotá
Parece que los limbos de la vida siempre te direccionan hacia donde tanto quieres ir. Esa idea que alguna vez cruzó por la cabeza sin parecer algo muy serio, ese sueño que hablaste algún día compartiendo un café, también puede convertirse en una puerta abierta.
Garavatto, aunque al inicio no tuvo un nombre como tal, siempre fue un impulso. Una puerta que se veía cerrada, pero con la certeza de que, si se abría, lo que venía era algo grande. Y lo es.
Este espacio nació para honrar el pasatiempo favorito de una niña: el dibujo. Con el tiempo creó un estudio de tatuaje y se unió con la pasión de toda una vida: la música, para convertirse también en una productora. Un estudio de tatuaje y una productora. Sí, ya me han preguntado cómo es eso o cómo así. Y pues es así: yo quería un estudio de tatuaje que destacara, como la imagen de la vaca, y así fue.
A mí se me presentó una forma de ser parte de esta industria apoyando el formato físico. Conocí a mi pareja, quien ya llevaba tiempo y experiencia dentro del género metal con Living Metal, por si les interesa. Ambos seguimos caminos diferentes en la música, pero estamos abiertos a conocer el mundo del otro. De ahí surgió nuevamente la pregunta: ¿por qué no licenciar bandas colombianas de géneros diferentes y, con mi toque, proyectos femeninos?
No se trata de cerrar la puerta a trabajar con hombres. Se trata de abrir espacio para algo que para mí sería un sueño: coleccionar la música de mis artistas favoritas, ofrecerle a la comunidad que llegue a Garavatto una biblioteca de artistas que puedan llevar a sus casas y romper la barrera digital. Sabemos que existen brechas y que el camino del arte no es fácil, pero esperamos, desde esta trinchera, poder apoyarlas.
Portafolio
Garavatto también suena
La visión de Movibema une el tatuaje con la producción musical independiente: un lugar donde el dibujo, el formato físico y la comunidad creativa conviven sin perder detalle ni intención.